miércoles, mayo 05, 2004
La verdad es que como estoy en el trabajo de mi madre me dedicaré a contarme (para qué mentir) a mí mismo la historia de Venancín, así, si me muero, quedará en el recuerdo si no caduca ésto del blog. La historia me la contó mi querido abuelo por parte de madre y puedo asegurar que es humor del bueno, y que algún día se podría hacer una película (¿Y por qué no?).
La historia de Venancín
Pues mira tú, a mí, cuando era joven, me llamaban Venancín, vivía en un pueblo gallego donde vivía con mi familia y criábamos vacas muy bellas.
Llegó el día de irme a la mili, y me tocó el centurión 144 del sargento "Gutiérrez y Melénez". Vino mi padre y me dijo:
- ¡Ay Venancín! ¡Qué haremos sin ti! ¿Quién me ayudará a cuidar las vaquinhas?-
Y yo, muy firme, le dije:
-¡Yo, non lloro!-
Después vino mi madre, llorando, y me dijo muy triste:
-¡Mi Venancín que se va! ¿A quién le haré mi tortilla de patatas tan buena? Ay Venancín...-
Y con la cabeza ligeramente subida y el dedo de la mano derecha señalando al cielo grité:
-¡Yo, yo non lloro!-
Más tarde vino mi rapazinha (novia), con sus cabelos daurados (cabellos dorados), que me dijo:
-¡Ay Venancín, que te vas a ir muy lejos, que no te veré, y seguro que te coges otra novia y me dejarás sola!-
-¡¡YO, NON LLORO!!-
Y cuando salí de mi casa, pasé por el establo y una vaca me hizo:
-MUUUUUUUUUuUUuuuuuUUUuuUUU-
-¡¡Si non lloro, revientu!!-
Ya en el cuartel, el sargento pasó lista:
-¡A ver, tú, cómo te llamas!-
-Bartolo-
Y el sargento le replicó:
-¡Me! ¿Cómo te llamas?
-Bartolo-
-¡ME! ¿¿Cómo te llamas??
-¡Bartolo!-
-¡Expulsado por desobedecer a un sargento! ¡El siguiente! ¿Cómo te llamas?
-¡Antonio-me!-
Pasaron unos cuantos más hasta que llegó mi turno y me preguntó cómo me llamaba y le dije:
-¡Venancín, mi sargento!-
-De acuerdo. ¡Venancín, a las cuentas! ¿Mil y mil?
-¡Doscientas, mi sargento!-
-Muy bien. Ahora conocimento de armas. ¿De qué partes consta el fusil?
-¡De dos, mi sargento! ¡De fu y de sil!-
Varios días después, nos llamó el sargento, nos puso en fila, y dijo:
-¡Voluntarios para Rusia, den un paso al frente! ¡AR!-
Y solo dio paso al frente un hombrecillo pequeño y delgado.
-¡SOLO HAY UN HOMBRE VALIENTE QUE SE OFRECE A IR A RUSIA! ¡SOIS TODOS UNOS MARIQUITAS!-
-¡Huy, a Rusia no! Yo creía que decías a Mursia, que está mi Paco.-
Y pasaron los años, y ahora soy comandante, y no me llaman Venancín, me llaman Don Venancio. ¡Don Venancio!
La historia de Venancín
Pues mira tú, a mí, cuando era joven, me llamaban Venancín, vivía en un pueblo gallego donde vivía con mi familia y criábamos vacas muy bellas.
Llegó el día de irme a la mili, y me tocó el centurión 144 del sargento "Gutiérrez y Melénez". Vino mi padre y me dijo:
- ¡Ay Venancín! ¡Qué haremos sin ti! ¿Quién me ayudará a cuidar las vaquinhas?-
Y yo, muy firme, le dije:
-¡Yo, non lloro!-
Después vino mi madre, llorando, y me dijo muy triste:
-¡Mi Venancín que se va! ¿A quién le haré mi tortilla de patatas tan buena? Ay Venancín...-
Y con la cabeza ligeramente subida y el dedo de la mano derecha señalando al cielo grité:
-¡Yo, yo non lloro!-
Más tarde vino mi rapazinha (novia), con sus cabelos daurados (cabellos dorados), que me dijo:
-¡Ay Venancín, que te vas a ir muy lejos, que no te veré, y seguro que te coges otra novia y me dejarás sola!-
-¡¡YO, NON LLORO!!-
Y cuando salí de mi casa, pasé por el establo y una vaca me hizo:
-MUUUUUUUUUuUUuuuuuUUUuuUUU-
-¡¡Si non lloro, revientu!!-
Ya en el cuartel, el sargento pasó lista:
-¡A ver, tú, cómo te llamas!-
-Bartolo-
Y el sargento le replicó:
-¡Me! ¿Cómo te llamas?
-Bartolo-
-¡ME! ¿¿Cómo te llamas??
-¡Bartolo!-
-¡Expulsado por desobedecer a un sargento! ¡El siguiente! ¿Cómo te llamas?
-¡Antonio-me!-
Pasaron unos cuantos más hasta que llegó mi turno y me preguntó cómo me llamaba y le dije:
-¡Venancín, mi sargento!-
-De acuerdo. ¡Venancín, a las cuentas! ¿Mil y mil?
-¡Doscientas, mi sargento!-
-Muy bien. Ahora conocimento de armas. ¿De qué partes consta el fusil?
-¡De dos, mi sargento! ¡De fu y de sil!-
Varios días después, nos llamó el sargento, nos puso en fila, y dijo:
-¡Voluntarios para Rusia, den un paso al frente! ¡AR!-
Y solo dio paso al frente un hombrecillo pequeño y delgado.
-¡SOLO HAY UN HOMBRE VALIENTE QUE SE OFRECE A IR A RUSIA! ¡SOIS TODOS UNOS MARIQUITAS!-
-¡Huy, a Rusia no! Yo creía que decías a Mursia, que está mi Paco.-
Y pasaron los años, y ahora soy comandante, y no me llaman Venancín, me llaman Don Venancio. ¡Don Venancio!
sábado, abril 17, 2004
dentro de poco cambiaré el skin de este blog...
Bueno, si os digo la verdad, estos días han sido desaprovechados realmente... siempre pienso lo mismo al final de cada vacación. Durante estos días he estado leyendo "La ciudad de las bestias" y "El reino del dragón de oro". Hablan de la codicia del hombre mediante aventuras mágicas de esas que me gustan a mí. Isabel Allende con su magnífica imaginación y con información ha hecho una historia con personajes ficticios que hacen volar tu imaginación a rienda suelta, porque te introduce en sitios increíbles, con magos poderosos, animales extraños y mitológicos, poderes que desearías que estuviesen al alcanze de tu mano (como poseer un animal totémico, que quiero creer que existen, pero sin embargo no quiero hacer el ridículo si me atracan, que coja yo, me concentre, empiece a arrugar la frente, me ponga las manos en la cabeza, y llame a mi supuesto "animal totémico" mediante gritos de loco para que me ayude). Aunque la verdad, los animales totémicos se pueden tener, no materialmente, pero fácilmente te puedes identificar con un animal que reuna tus mismas características, siendo así tu animal totémico imaginario. Pero en el segundo libro, donde se habla de los lamas, enseña artes que son realmente ciertas, como son la meditación y la visualización, aunque hay otras que no lo son (o eso creo yo) como sanar heridas mediante la concentración y poniendo la mano en la herida, o elevar objetos con el pensamiento, e incluso habla en varios momentos de "actuar con el corazón" (ver, escuchar...), con lo que según una protagonista brasilera llamada Nadia, consigue hablar con los animales "hablando con el corazón". Como supondréis que yo tengo gran tolerancia a creerme lo que me dicen, he intentado hablar con un gato que pasaba por la acera, menos mal que lo hacía "con el pensamiento", si me llegan a ver hablando con el gato ya sería de hacer mucho el ridículo. Pero como ya he dicho antes, estos libros me encantan y me enganchan como si de droga se tratase, solo que en este caso no me va a afectar negativamente al cerebro, o eso espero. Leyendo libros he deseado con toda mi alma este tipo de cosas, pero cada vez voy admitiendo mejor que eso nunca va a suceder y tengo que conformarme teniéndolo en la imaginación.
Bueno, si os digo la verdad, estos días han sido desaprovechados realmente... siempre pienso lo mismo al final de cada vacación. Durante estos días he estado leyendo "La ciudad de las bestias" y "El reino del dragón de oro". Hablan de la codicia del hombre mediante aventuras mágicas de esas que me gustan a mí. Isabel Allende con su magnífica imaginación y con información ha hecho una historia con personajes ficticios que hacen volar tu imaginación a rienda suelta, porque te introduce en sitios increíbles, con magos poderosos, animales extraños y mitológicos, poderes que desearías que estuviesen al alcanze de tu mano (como poseer un animal totémico, que quiero creer que existen, pero sin embargo no quiero hacer el ridículo si me atracan, que coja yo, me concentre, empiece a arrugar la frente, me ponga las manos en la cabeza, y llame a mi supuesto "animal totémico" mediante gritos de loco para que me ayude). Aunque la verdad, los animales totémicos se pueden tener, no materialmente, pero fácilmente te puedes identificar con un animal que reuna tus mismas características, siendo así tu animal totémico imaginario. Pero en el segundo libro, donde se habla de los lamas, enseña artes que son realmente ciertas, como son la meditación y la visualización, aunque hay otras que no lo son (o eso creo yo) como sanar heridas mediante la concentración y poniendo la mano en la herida, o elevar objetos con el pensamiento, e incluso habla en varios momentos de "actuar con el corazón" (ver, escuchar...), con lo que según una protagonista brasilera llamada Nadia, consigue hablar con los animales "hablando con el corazón". Como supondréis que yo tengo gran tolerancia a creerme lo que me dicen, he intentado hablar con un gato que pasaba por la acera, menos mal que lo hacía "con el pensamiento", si me llegan a ver hablando con el gato ya sería de hacer mucho el ridículo. Pero como ya he dicho antes, estos libros me encantan y me enganchan como si de droga se tratase, solo que en este caso no me va a afectar negativamente al cerebro, o eso espero. Leyendo libros he deseado con toda mi alma este tipo de cosas, pero cada vez voy admitiendo mejor que eso nunca va a suceder y tengo que conformarme teniéndolo en la imaginación.
domingo, abril 04, 2004
La enfermedad del mando
¿Habíais oído alguna vez hablar de la mandopatía? ¿No? Yo tampoco. Me parece que las únicas víctimas están en Valencia, más concretamente en la Cañada, y aún más concretamente en la calle 610 de Montecañada , y si ya quieres dar en el punto más concreto, en mi casa. Empezó todo un día por la noche. Estaba yo viendo tan tranquilamente programas basura mediante zapping cuando de repente, le di a la 1 (para ver TVE) y no iba. "Bueno, la verdad es que no hacen nada bueno en este canal", pensé, pero hacían "Cruz y Raya", entonces ya me fastidiaba (Pensaréis, tú lo que eres en un vago que no quieres acercarte a la tele para cambiarlo con los botones que hay en la pantalla. Solo habéis acertado en lo de que soy vago. Cuando le das a los botoncitos, de la 2, pasa a 0, en este caso AV.), así que tuve que ayunar de mi tajadita de risas los viernes por la noche. Eso no fue todo. Al poco tiempo, el botón de apagar, subir y bajar volumen, subir y bajar canal también dejaron de funcionar, y más tarde el 5, después el 6, el 2, el 3... solo quedaba el 4, la catalana... duró unos días hasta que murió por completo... De todas formas, un día que me sentía hechicero, invoqué al dios de los mandos, y resucité los botones 2,3 y 4. Más tarde, una noche de verano, mi hermano "el Chamán", estaba viendo la tele, cuando le dio a el botón 1, y aparecieron las "graciosas" de Noche de Fiesta haciendo chistes malos y sin sentido, ¡lo habíamos recuperado!. Conseguimos todos los números... éramos dioses. De todas formas, cuando al mando le da por deprimirse, algo ahora muy común, ya que pongo las noticias a veces y a veces paso por canales donde hacen prensa rosa y reality shows, empiezan a fallarle las teclas. Pero aquí no acaba todo... hay enfermedades infecciosas y no infecciosas, ¿cierto? Pues he descubierto que la mandopatía es infecciosa. Hace una semana subimos la televisión del piso de bajo arriba, ya que la televisión de arriba se la había llevado mi padre. El mando de la tele, tras sufrir tantas veces la mandopatía, estaba realmente mal. Siempre dejamos los mandos juntos cuando terminamos de ver la tele (hay dos, el de el canal satélite digital, suerte que tengo, y el normal), y tras varios días, empezamos a notar que el mando de canal satélite digital empieza a fallar, a veces se retrasa en cambiar, otras no va... sufre la mandopatía también... estamos esperando una carta por parte del alcalde para que pongamos a los mandos en cuarentena, ya que no existe cura... ¿¿¿¿¿¿¿¿Que compre pilas??????? Sí hombre, y que me canse...
¿Habíais oído alguna vez hablar de la mandopatía? ¿No? Yo tampoco. Me parece que las únicas víctimas están en Valencia, más concretamente en la Cañada, y aún más concretamente en la calle 610 de Montecañada , y si ya quieres dar en el punto más concreto, en mi casa. Empezó todo un día por la noche. Estaba yo viendo tan tranquilamente programas basura mediante zapping cuando de repente, le di a la 1 (para ver TVE) y no iba. "Bueno, la verdad es que no hacen nada bueno en este canal", pensé, pero hacían "Cruz y Raya", entonces ya me fastidiaba (Pensaréis, tú lo que eres en un vago que no quieres acercarte a la tele para cambiarlo con los botones que hay en la pantalla. Solo habéis acertado en lo de que soy vago. Cuando le das a los botoncitos, de la 2, pasa a 0, en este caso AV.), así que tuve que ayunar de mi tajadita de risas los viernes por la noche. Eso no fue todo. Al poco tiempo, el botón de apagar, subir y bajar volumen, subir y bajar canal también dejaron de funcionar, y más tarde el 5, después el 6, el 2, el 3... solo quedaba el 4, la catalana... duró unos días hasta que murió por completo... De todas formas, un día que me sentía hechicero, invoqué al dios de los mandos, y resucité los botones 2,3 y 4. Más tarde, una noche de verano, mi hermano "el Chamán", estaba viendo la tele, cuando le dio a el botón 1, y aparecieron las "graciosas" de Noche de Fiesta haciendo chistes malos y sin sentido, ¡lo habíamos recuperado!. Conseguimos todos los números... éramos dioses. De todas formas, cuando al mando le da por deprimirse, algo ahora muy común, ya que pongo las noticias a veces y a veces paso por canales donde hacen prensa rosa y reality shows, empiezan a fallarle las teclas. Pero aquí no acaba todo... hay enfermedades infecciosas y no infecciosas, ¿cierto? Pues he descubierto que la mandopatía es infecciosa. Hace una semana subimos la televisión del piso de bajo arriba, ya que la televisión de arriba se la había llevado mi padre. El mando de la tele, tras sufrir tantas veces la mandopatía, estaba realmente mal. Siempre dejamos los mandos juntos cuando terminamos de ver la tele (hay dos, el de el canal satélite digital, suerte que tengo, y el normal), y tras varios días, empezamos a notar que el mando de canal satélite digital empieza a fallar, a veces se retrasa en cambiar, otras no va... sufre la mandopatía también... estamos esperando una carta por parte del alcalde para que pongamos a los mandos en cuarentena, ya que no existe cura... ¿¿¿¿¿¿¿¿Que compre pilas??????? Sí hombre, y que me canse...
martes, marzo 16, 2004
De mayor quiero ser... cerdito
Gloriosa frase fue la que dije cuando tenía ocho años. Fue la respuesta a la pregunta de qué quería ser de mayor. Me parecía que ser cerdito era lo más conveniente para mi vida puesto que yo era (soy, seré) desordenado y se me habían dado apelativos similares a este oficio animalesco. Era posible también que el libro "Lolo" que iba de un cerdito que se lo pasaba chachi revolcándose en su piscina de barro, comía pero no trabajaba, y le gustaba una cochina. Es decir, se conformaba con poquísimo y tenía suficiente. Esa pregunta me hizo pensar sobre mi futuro pero la respuesta salió cual sol se asoma por el levante cada madrugada, resplandeciente. "Ser de mayor" es lo mismo que "llegar a ser", y entonces, suponía que no me daría esfuerzo "llegar a ser" cerdito (por cierto, digo "cerdito" porque es la que utilizé para expresarme en ese momento). Todo planificado. Como dicen, los milagros vienen cuando menos te lo esperas, y ese milagro, que digo, esa maravilla hizo darme cuenta de lo que sería, estaba eligiendo, estaba dando un paso gigante. Por supuesto, esta respuesta provocó sonoras carcajadas (sobretodo de parte de mi hermano, que más lo hacía por fastidiar). Más tarde (5 años después), pensé si sería bueno ser cerdito: Viviría siendo alimentado en grandes cantidades, haría lo que me saldría de mis reales narices y por último haría felices a una familia hambrienta de jamón. Como estará claro, a los once años tenía dos dedos de frentes como para comprender que: 1. No podría convertirme en cerdito nunca, ya que es físicamente imposible. 2. Si se pudiese, mis padres no me dejarían. 3. Descubrí que a los cerditos no les dejan salir con sus amigos al cine. Así que terminé por concluir en no solo llegar a ser, si no elegir que llegar a ser con más cabeza.
Gloriosa frase fue la que dije cuando tenía ocho años. Fue la respuesta a la pregunta de qué quería ser de mayor. Me parecía que ser cerdito era lo más conveniente para mi vida puesto que yo era (soy, seré) desordenado y se me habían dado apelativos similares a este oficio animalesco. Era posible también que el libro "Lolo" que iba de un cerdito que se lo pasaba chachi revolcándose en su piscina de barro, comía pero no trabajaba, y le gustaba una cochina. Es decir, se conformaba con poquísimo y tenía suficiente. Esa pregunta me hizo pensar sobre mi futuro pero la respuesta salió cual sol se asoma por el levante cada madrugada, resplandeciente. "Ser de mayor" es lo mismo que "llegar a ser", y entonces, suponía que no me daría esfuerzo "llegar a ser" cerdito (por cierto, digo "cerdito" porque es la que utilizé para expresarme en ese momento). Todo planificado. Como dicen, los milagros vienen cuando menos te lo esperas, y ese milagro, que digo, esa maravilla hizo darme cuenta de lo que sería, estaba eligiendo, estaba dando un paso gigante. Por supuesto, esta respuesta provocó sonoras carcajadas (sobretodo de parte de mi hermano, que más lo hacía por fastidiar). Más tarde (5 años después), pensé si sería bueno ser cerdito: Viviría siendo alimentado en grandes cantidades, haría lo que me saldría de mis reales narices y por último haría felices a una familia hambrienta de jamón. Como estará claro, a los once años tenía dos dedos de frentes como para comprender que: 1. No podría convertirme en cerdito nunca, ya que es físicamente imposible. 2. Si se pudiese, mis padres no me dejarían. 3. Descubrí que a los cerditos no les dejan salir con sus amigos al cine. Así que terminé por concluir en no solo llegar a ser, si no elegir que llegar a ser con más cabeza.
jueves, marzo 11, 2004
Entrad en mi fotolog!
viernes, marzo 05, 2004
Siento fallaros tanto amigos míos, pero es que estoy haciendo una web que más tarde os pasaré para que la veáis. Os adelanto que se llamará O.C.E.C. (Organización contra la esclavitud en clase), pero no se lo digáis a nadie eh... :P
jueves, febrero 26, 2004
Como algunos saben mi hermano tiene un grupo de música punk ska, y yo, fan nº1 y devoto de su grupo, mientras hablaba con mis amigos por internet se me ha ocurrido hacer este dibujo en señal de ofrenda... ¡Qué religioso ha quedado! :P Nada nada, que son los amos
Pues hoy quería hablaros de un suceso (para mi histórico). Hace poco un amigo definió en pocas palabras las características de un adolescente. Pero no una definición cualquiera, sino matemática, lógica y biológica, aunque el tío no vaya bien con las notas.
Mirad, estaban discutiendo Sandra (la que siempre se mete en líos) y Luis (el que siempre se mete en líos), y Sandra le dice: "¿Pero cómo eres tan tonto?". Luis llevaba muy malas notas, para que engañar, y entonces pensó una respuesta coherente. Y respondió con estas excelentes palabras: "Nosotros usamos un 10% de nuestro cerebro, y el 9% es de sexo". En ese momento me acordé de los perros que vimos en la convivencia y cómo acudían cual imanes todo el mundo a presenciar el acto íntimo que en ese momento esos dos animales realizaban. ÉSO respondía a por qué los chicos sacan peores notas que las chicas, por qué los chicos hablamos más de sexo que las chicas, por qué tenemos esa "alteración hormonal" tan grave y por qué cuando un profesor habló de la penetración de la mina de grafito por la madera para hacer un lápiz, la mayoría de las risas eran de género masculino (voz de camionero con algunos "gallos", es muy fácil de diferenciar de la risa de las chicas). Y ni siquiera el se enteró de la maravilla que dijo, sólo provocó una risa por los que estábamos cerca. Qué cosas...
Mirad, estaban discutiendo Sandra (la que siempre se mete en líos) y Luis (el que siempre se mete en líos), y Sandra le dice: "¿Pero cómo eres tan tonto?". Luis llevaba muy malas notas, para que engañar, y entonces pensó una respuesta coherente. Y respondió con estas excelentes palabras: "Nosotros usamos un 10% de nuestro cerebro, y el 9% es de sexo". En ese momento me acordé de los perros que vimos en la convivencia y cómo acudían cual imanes todo el mundo a presenciar el acto íntimo que en ese momento esos dos animales realizaban. ÉSO respondía a por qué los chicos sacan peores notas que las chicas, por qué los chicos hablamos más de sexo que las chicas, por qué tenemos esa "alteración hormonal" tan grave y por qué cuando un profesor habló de la penetración de la mina de grafito por la madera para hacer un lápiz, la mayoría de las risas eran de género masculino (voz de camionero con algunos "gallos", es muy fácil de diferenciar de la risa de las chicas). Y ni siquiera el se enteró de la maravilla que dijo, sólo provocó una risa por los que estábamos cerca. Qué cosas...